Hay palabras que merecen ser leidas. Algunas aspiran a desembocar
olvidadas. Otras, confluyen zahiriendo la vida, el ánimo. Que desgracia
el reencontrarse a uno mismo tras el desastre y no antes. Que delicado
el tacto de una respuesta ahogada. Que bien merecido el amargor del luto
que en forma de esparto logra anudarse en torno a la garganta, cada vez
mas condensada en sus primordiales lagrimas ulteriores. Van todos en
fila. Van todos unidos por la mente. Ninguno va solo. La miccion verbal
de un fracaso potencial se traduce a traves de la menstruación manual
integrada en los espacios oniricos del que se siente condenado, que sin
estimulo lacrimal de por medio asiste imperterrito a su propia
defunción, a partes equanimes legal y psyco-somática.
Sin la dimensión espacio-temporal colectiva sincronizada, nuestros
semejantes se perderan solos, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos.............
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